
La Psicomagia es para mi un arte que conjuga e integra disciplinas tan diversas como la poesía, la magia y la psicoterapia.

La Magia, arte que se propone mediante palabras y acciones producir acontecimientos y transformar el mundo.
La Poesía , expresión artística que utiliza un lenguaje evocador capaz de dialogar con el inconciente.
La Psicoterapia, arte que utiliza un modelo de comunicación dirigido a la resolución de conflictos humanos.

Concibo el acto psicomágico como una experiencia terapéutica capaz de proporcionar la atmósfera adecuada para actuar y hablar en armonía y abierto diálogo con el inconciente.
Mediante la ejecución de este acto simbólico se crea una experiencia concreta y decisiva que permite abrir una etapa nueva en la vida de la persona. Esta acción habla directamente al inconciente, en su lenguaje, un lenguaje metafórico, recurso que utilizaban los antiguos rituales de curación. De esta manera facilito una vivencia que involucra al participante en una acción creativa que genera procesos de cambio y transformación. Poniendo en escena estos actos simbólicos nuestra realidad se transforma. Un acto simbólico sobrepasa el sentido literal, evidente e inmediato para significar algo más que lo aparente. Aporta un profundo sentido capaz de modificar nuestras experiencias y aportar una renovación psíquica. Dicho de otro modo, el acto psicomágico modifica nuestras realidades internas y subjetivas y nos conduce a través de la metáfora a patrones de reestructuración y cambio que trabajan directamente con el inconciente. Se produce un acto sanador al crear una experiencia real y a la vez simbólica que modifica nuestras visiones del mundo y de nosotros mismos.
Baile entre racional e irracional, la psicomagia son actos cargados de ingredientes simbólicos capaces de enviar y sembrar en nuestro inconciente un mensaje infalible, un descondicionamiento, una semilla que activa una transformación en la vida de las personas.
Impulsa a cada uno a disponerse de un modo distinto ante su realidad y sus propios conflictos, preparándola a vivir plenamente su vida de forma más saludable y autónoma.
En que consiste el acto Psicomágico.
El acto psicomágico consiste en una acción terapéutica concebida como un rito, un acto sagrado que marca un antes y un después, un cambio que marca el comienzo de otra etapa. Como la serpiente que muda su piel para renovarse, el consultante a través de esta acción transita por un proceso de cambio que activa las fuerzas inconcientes necesarias que permiten dejar atrás viejos conceptos, limitaciones y dificultades.
Al participar de esta acción poética y a la vez terapéutica uno realiza un acto diferente de las acciones ordinarias y codificadas y se zambulle en un proceso que apunta a introducir voluntariamente una fisura en el orden lógico y racional de nuestra mente conciente obligándonos a situarnos en otra posición ante las cosas, transformando nuestros viejos condicionamientos y liberándonos de la presión que supone tener que actuar conforme mandatos, sentencias o consignas que entorpecen nuestra vida.


Un gran número de dificultades, trastornos de conducta, incluso enfermedades proceden de una serie de experiencias vitales que no han podido encontrar expresión, por una razón u otra. La vida es en si misma dinamismo y cuando hay algo en nosotros que no encuentra su expresión, entonces aquello se enquista dentro del psiquismo obstruyendo la libre circulación de las energías y la vivencia directa de la realidad, nublando la capacidad de vivirse en plenitud y ver con claridad.
Sabemos que en alguna parte del inconciente todos aquellos aspectos inconclusos que me limitan quedan registrados. Todas aquellas consignas, condicionamientos y programas o experiencias que están allí a medio vivir, están allí porque yo no he querido o he podido vivirlas concientemente.
Están allí registradas con esa negación mía, esta oposición a ellas . Yo no quise vivirlas porque no pude aceptarlas como mías, como válidas, como buenas. Mi modo de sobrellevarlas es hundirlas en el inconciente, tratar de olvidarlas, negarlas, ignorarlas, rechazándolas.
Sin embargo nuestro inconciente va hacer que emerjan, que se cuelen en nuestra vida a través de recuerdos, pesadillas, pulsiones, neurosis o enfermedades que no son más que la manera que tiene nuestro inconciente de hacernos saber que aquello que no queremos vivir nos pertenece y que necesitamos reapropiarnos de esas experiencias y aceptarlas como nuestras.
Entonces nuestro inconciente es nuestro aliado, esta de nuestra parte y aunque no logremos comprenderlo es el portador de las fuerzas curativas que necesitamos. El inconsciente no es solo el lugar donde se almacenan impulsos, deseos, temores, etc., sino que es, también un área inteligente y sabia de la mente, esta lleno energía, contenidos emocionales, lleno de fuerzas vivientes. Mi inconciente es también ese sector lleno de vida y contenido pero que yo no he logrado incorporar a mi mente conciente.
Por lo tanto el primer paso consiste en que yo comprenda, me haga amigo del inconciente. He de comprender que allí hay unas cosas que son valiosas, una cantidad fabulosa de riquezas latentes aunque su contenido a veces aparezca como desagradable. Toda la energía y la capacidad de sentir que hay en mi inconciente es mi capital primordial, es mi propia vida y mi patrimonio, y por tanto, algo en sí positivo y valioso. Y para aliviar y dar solución a aquellos aspectos difíciles o dolorosos que se asoman y se filtran a través suyo es muy importante que establezca buenas relaciones con el inconciente.
La mayoría de las personas y de las psicoterapias existentes tratan de comunicarse y establecer contacto con el inconciente probando de encauzarlo y convencerlo con argumentos lógicos o de autoridad. Pero tratar con el inconciente es como hacerlo con un niño pequeño. Y la forma de tratar un niño pequeño es comprendiéndolo y amándole. Si me dirijo a él desde mi nivel adulto, lógico entonces el niño no me entenderá, y se cerrará apartándose. He de hallar una forma de acercarme a él amorosamente de modo que se sienta comprendido, aceptado.
El sueño es el lenguaje que el inconciente utiliza para comunicarse con la mente conciente por lo tanto el lenguaje del inconciente no es nunca el lenguaje de las ideas lógicas, sino de las imágenes, de símbolos, de sentimientos, es el mismo lenguaje que utilizan los niños,
Al comunicarme con el mismo lenguaje que el inconciente me convierto en su amigo, estableciendo una alianza al mismo nivel, en una actitud de respeto, convirtiéndonos en aliados que juntos nos ponemos en marcha para movilizar aquel potencial íntimo que pone en acción las fuerzas curativas latentes en nuestro interior.

Al aconsejar el ritual terapéutico proporciono la situación, los elementos y el marco de referencia necesarios para que se produzca una transformación en la que nos encontramos con, en lugar de un enemigo, un aliado poderosisimo que trabajará en la misma dirección y en armonía con la mente conciente todo el tiempo. Facilito en definitiva un estado que permite que toda la inteligencia instintiva y su potencia se ponga al servicio de un bien mayor. La misma sabiduría interna que nos hace ver lo que nos conviene en cada momento para prevenir o curar enfermedades, actuando desde la misma intuición que conduce al perro a encontrar las hierbas purgativas que necesita de forma instintiva.
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